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Hacia una teoría feminista del Estado

Hacia una teoría feminista del Estado

por Catharine A. MacKinnon 1991 352 páginas
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Ideas clave

1. La sexualidad, no solo la clase social, es un organizador social fundamental

La sexualidad es para el feminismo lo que el trabajo es para el marxismo: aquello que más nos pertenece y, sin embargo, lo que más nos arrebatan.

Estructuras paralelas. Así como el marxismo analiza la sociedad a través del trabajo y la clase, el feminismo considera la sexualidad como una fuerza primaria que moldea las relaciones sociales. Ambas teorías reconocen que estas fuerzas son construcciones sociales, pero también que ellas mismas construyen a los seres sociales.

La sexualidad como proceso social. La sexualidad, al igual que el trabajo, no es solo un impulso biológico, sino un proceso social que organiza la sociedad en dos sexos: mujeres y hombres. Esta división sustenta todas las relaciones sociales, creando los seres sociales que conocemos como mujeres y hombres.

  • La heterosexualidad es su estructura social.
  • El deseo es su dinámica interna.
  • El género y la familia son sus formas solidificadas.
  • Los roles sexuales son sus cualidades generalizadas a la persona social.
  • La reproducción es una consecuencia.
  • El control es su problema central.

Dinámicas de poder. Tanto el marxismo como el feminismo son teorías del poder, sus derivaciones sociales y su distribución desigual. En sociedades desiguales, el género y el deseo sexual, al igual que el valor y la avaricia, se consideran presociales, parte del mundo natural. El feminismo revela el deseo como relacional socialmente, internamente necesario para órdenes sociales desiguales pero históricamente contingente.

2. El análisis marxista no comprende la subordinación de las mujeres

Para Marx, las mujeres estaban definidas por la naturaleza, no por la sociedad.

La visión limitada de Marx. Marx consideraba las diferencias en el “acto sexual” como la división original del trabajo, tratando el género como un dato natural y no como una construcción social. Veía a las mujeres principalmente como madres y amas de casa, no como trabajadoras, incluso cuando realizaban trabajo asalariado.

  • Consideraba el trabajo doméstico femenino como “trabajo gratuito”, sin reconocer su valor.
  • Veía a las mujeres trabajadoras como una carga para la clase obrera, debilitando la resistencia masculina al capitalismo.
  • No se preguntó por qué las mujeres eran intercambiadas en la prostitución, viéndolo como una expresión específica de la prostitución general del trabajador.

La explicación defectuosa de Engels. Engels intentó explicar la subordinación femenina a través del desarrollo histórico de la familia y la propiedad privada. Sin embargo, su análisis presupuso la dominación masculina justo en los puntos que debía explicar.

  • Asumió que las mujeres preferían la monogamia al matrimonio grupal, sin explicar por qué.
  • Atribuyó el surgimiento de la esclavitud a la necesidad de más personas para cuidar el ganado, en lugar de a las relaciones sociales.
  • No vio que el estatus de las mujeres no se determina solo por su relación con el capitalismo a través de los hombres.

Materialismo insuficiente. El materialismo de Engels fue estático y positivista, reificando socialmente a las mujeres hasta el punto de que su estatus parecía determinado naturalmente. No comprendió la interacción dinámica entre condiciones materiales y relaciones sociales, sino que asumió la dominación masculina en cada momento crucial.

3. La teoría feminista centra la experiencia vivida de las mujeres

La búsqueda de la verdad sobre la realidad de las mujeres es el proceso de la conciencia; la situación vital de la conciencia, su determinación articulada en los detalles de la existencia cotidiana, es lo que la conciencia feminista busca hacer consciente.

La perspectiva de las mujeres. La teoría feminista pone la experiencia y perspectiva de las mujeres en el centro de la investigación sobre el género. Prioriza el punto de vista femenino, buscando descubrir significados ocultos en la vida ordinaria.

  • Explora la vida cotidiana de las mujeres, incluyendo las tareas domésticas y la sexualidad.
  • Valora las propias percepciones de las mujeres sobre su situación.
  • Busca entender el impacto de la dominación masculina a través de la experiencia colectiva femenina.

Concienciación. La concienciación es un enfoque colectivo para criticar y cambiar, una técnica de análisis, una estructura organizativa, un método de práctica y una teoría del cambio social.

  • Implica el relato colectivo de la experiencia femenina desde la perspectiva de esa experiencia.
  • Revela el impacto de la dominación masculina, tanto impuesta externamente como profundamente internalizada.
  • Desvela la construcción social de la feminidad y su papel en la subordinación de las mujeres.

Investigación colectiva. La teoría feminista procede como si la verdad sobre la condición de las mujeres fuera accesible a la investigación colectiva femenina. Busca comprender la situación vital de la conciencia, su determinación articulada en los detalles de la existencia cotidiana.

4. El feminismo liberal prioriza los derechos individuales; el feminismo radical, el poder colectivo

Para el feminismo liberal, la diferenciación de género define la política sexual; para el feminismo radical, la jerarquía de género define la política sexual.

Feminismo liberal. El feminismo liberal toma al individuo como unidad adecuada de análisis y medida de la destructividad del sexismo. Ve la desigualdad sexual como una restricción irracional al potencial individual.

  • Busca eliminar barreras a la persona de la mujer, enfocándose en el acceso a oportunidades sin importar el sexo.
  • Enfatiza los derechos y libertades individuales, a menudo dentro del orden social existente.
  • Considera el sexismo como una interferencia irracional en la iniciativa personal y el laissez-faire.

Feminismo radical. El feminismo radical se centra en el “grupo llamado mujeres” como colectivo, viendo el sexo como una división sistemática del poder social. Considera el sexismo como un sistema de subordinación que debe ser derrocado.

  • Enfatiza la construcción social del género y la experiencia colectiva de las mujeres.
  • Ve el poder masculino como sistemático y acumulativo, impuesto en detrimento de las mujeres.
  • Busca transformar la ecuación de género con dominación, no solo nivelar diferencias.

Enfoques divergentes. El feminismo liberal busca igualar el terreno de juego, mientras que el feminismo radical busca cambiar el juego. El feminismo liberal se enfoca en la libertad individual; el feminismo radical, en el poder colectivo.

5. El Estado es masculino: la objetividad como herramienta de dominación masculina

En un sentido muy real, el proyecto pasó del marxismo al feminismo a través del método para analizar el poder solidificado en su forma legal, y el poder estatal emergió como poder masculino.

El Estado como poder masculino. El Estado, a través de la ley, participa en la política sexual de la dominación masculina al imponer su epistemología. El poder estatal emerge como poder masculino.

  • Las normas formales del Estado, como la objetividad, reflejan el punto de vista masculino.
  • El sistema legal estatal, incluidos sus tribunales, impone la dominación masculina mediante la ley.
  • Las políticas estatales a menudo refuerzan el control masculino existente sobre las mujeres.

La objetividad como norma masculina. La objetividad, norma del Estado liberal, es una construcción masculina que legitima el poder masculino. Es una postura que pretende ser distante y sin perspectiva, pero en realidad es una posición social específica.

  • Devalúa la experiencia y perspectiva de las mujeres.
  • Trata al mundo como un objeto fijo, ignorando la construcción social de la realidad.
  • Refuerza las estructuras de poder existentes presentándolas como naturales e inevitables.

La ley como poder masculino. El sistema legal estatal, incluidos sus tribunales, impone la dominación masculina mediante la ley. La ley no es neutral, sino que refleja y refuerza el punto de vista masculino.

  • Trata a las mujeres como individuos, ignorando su experiencia colectiva de subordinación.
  • Se enfoca en los derechos individuales, ocultando la naturaleza sistémica de la desigualdad de género.
  • Legitimiza el poder masculino presentándolo como natural e inevitable.

6. La ley sobre violación refleja la experiencia masculina, no femenina, del sexo

El matrimonio monógamo aparece como la subyugación de un sexo por el otro, anunciando una lucha entre los sexos desconocida en todo el período prehistórico anterior.

Violación definida por hombres. La ley sobre violación, al igual que la sexualidad misma, está definida desde el punto de vista masculino. Se centra en la penetración, una pérdida definida por el hombre, y asume que el consentimiento de las mujeres es una elección real bajo condiciones de desigualdad.

  • Define la violación como coito con fuerza y sin consentimiento, pero no reconoce que la fuerza suele estar implícita en el significado social del sexo.
  • Se enfoca en la percepción del hombre sobre la voluntad de la mujer, más que en la experiencia de violación de la mujer.
  • Divide a las mujeres en categorías de consentimiento presumido según su relación con los hombres.

El consentimiento como construcción masculina. El concepto de consentimiento en la ley sobre violación es una construcción masculina que no reconoce las realidades sociales de la vida de las mujeres.

  • Asume que las mujeres tienen igual poder para consentir o rechazar el sexo.
  • Ignora las presiones sociales y condicionamientos que moldean las elecciones sexuales femeninas.
  • No reconoce que el consentimiento de las mujeres a menudo es coaccionado o dado bajo presión.

La violación como acto social. La violación no es solo un delito, sino un acto social que refleja y refuerza la dominación masculina. Es una forma de terrorismo y tortura dentro de un contexto sistémico de sometimiento grupal.

  • Es un medio para controlar la sexualidad femenina y hacer cumplir su subordinación.
  • Es una forma de mantener el poder y privilegio masculinos.
  • Es una práctica social que a menudo el Estado tolera o ignora.

7. El derecho al aborto es una cuestión de igualdad sexual, no solo de privacidad

La supremacía del hombre en el matrimonio es la simple consecuencia de su supremacía económica, y con la abolición de esta desaparecerá por sí misma.

Reproducción y sexualidad. El debate sobre el aborto se ha centrado en separar el control de la sexualidad del control de la reproducción, y ambos del género. Sin embargo, la experiencia de las mujeres muestra que sexualidad y reproducción son inseparables entre sí y del género.

  • Las mujeres a menudo quedan embarazadas durante relaciones sexuales con hombres, muchas veces sin intención de concebir.
  • El control de las mujeres sobre sus cuerpos está limitado por presiones sociales y la dominación masculina.
  • El debate sobre el aborto no es solo sobre elección individual, sino sobre el poder social y político de los hombres sobre las mujeres.

El aborto como cuestión de igualdad sexual. El derecho al aborto no es solo un asunto de privacidad, sino de igualdad sexual. Es condición necesaria para que las mujeres tengan control sobre sus cuerpos y vidas.

  • Es un medio para desafiar el control masculino sobre la capacidad reproductiva femenina.
  • Es una forma de afirmar el derecho de las mujeres a la autodeterminación.
  • Es un paso necesario para lograr la igualdad social y económica de las mujeres.

El Estado y la reproducción. El papel del Estado en el debate sobre el aborto revela su complicidad en mantener la dominación masculina.

  • La negativa estatal a financiar abortos para mujeres pobres refuerza su dependencia económica de los hombres.
  • El enfoque estatal en el feto como entidad separada oculta la realidad de la vida de las mujeres.
  • La insistencia estatal en la elección individual ignora el contexto social de desigualdad de género.

8. La pornografía es una práctica de supremacía masculina, no solo ideas

La compra y venta de mujeres para uso sexual [es] solo una expresión específica de la prostitución general del trabajador.

La pornografía como práctica social. La pornografía no es solo una forma de expresión, sino una práctica de supremacía masculina. Es un medio para construir y reforzar la desigualdad de género.

  • Es una forma de sexo forzado, una práctica de política sexual y una institución de desigualdad de género.
  • Es un tráfico tecnológicamente sofisticado de mujeres, vendiendo mujeres a hombres como y para sexo.
  • Es una manera de definir a las mujeres como objetos para el uso sexual masculino.

Pornografía y sexualidad masculina. La pornografía construye la sexualidad masculina como disfrute del poder y control sobre las mujeres. Erotiza la dominación y la sumisión, haciendo que la violencia y la degradación sean sexualmente atractivas.

  • Se centra en la mirada masculina, objetivando a las mujeres y reduciéndolas a cosas sexuales.
  • Normaliza y legitima la agresión sexual masculina.
  • Refuerza la idea de que las mujeres existen para el placer sexual masculino.

La ley sobre obscenidad y la pornografía. La ley sobre obscenidad, que pretende regular la pornografía, en realidad refuerza la dominación masculina al enfocarse en la moralidad y no en el poder.

  • Trata la pornografía como cuestión de ideas, no como práctica de violencia sexual.
  • No reconoce el daño que la pornografía causa a las mujeres.
  • Protege la pornografía como forma de libertad de expresión, mientras ignora las formas en que silencia a las mujeres.

9. La ley de igualdad sexual refuerza la desigualdad a través de la igualdad/diferencia

Decir que el feminismo es “posmarxista” no significa que abandone la clase social. Significa que el feminismo digno de ese nombre absorbe y supera la metodología marxista, dejando las teorías que no lo hacen en el basurero liberal.

Marco igualdad/diferencia. La ley de igualdad sexual se basa en un marco de igualdad y diferencia que refuerza la desigualdad de género.

  • Exige que las mujeres sean iguales a los hombres para reclamar trato igualitario.
  • Permite trato diferencial basado en “diferencias reales”, reforzando estereotipos.
  • No reconoce que el género es una jerarquía social, no solo una diferencia.

El estándar masculino. El enfoque igualdad/diferencia usa la masculinidad como estándar para la igualdad.

  • Mide la igualdad de las mujeres por su proximidad al estándar masculino.
  • Trata las diferencias de las mujeres respecto a los hombres como desviaciones de la norma.
  • No reconoce que las diferencias de los hombres respecto a las mujeres también son construcciones sociales.

Refuerzo de la desigualdad. Al centrarse en igualdad y diferencia, la ley de igualdad sexual refuerza las estructuras de poder existentes.

  • No aborda la naturaleza sistémica de la desigualdad de género.
  • Trata a las mujeres como individuos, ignorando su experiencia colectiva de subordinación.
  • Legitimiza la dominación masculina presentándola como natural e inevitable.

10. La jurisprudencia feminista exige una nueva relación entre vida y ley

Buscar el lugar del género en todo no es reducir todo al género.

Más allá del liberalismo y el marxismo. La jurisprudencia feminista supera las limitaciones tanto del liberalismo como del marxismo. Busca crear una nueva relación entre vida y ley, basada en la experiencia de subordinación de las mujeres.

  • Rechaza la visión liberal del Estado como árbitro neutral.
  • Supera la visión marxista del Estado como mero reflejo de las relaciones de clase.
  • Reconoce que el Estado es masculino y que la ley es una herramienta de dominación masculina.

Una nueva epistemología. La jurisprudencia feminista se basa en una nueva epistemología que centra la experiencia vivida de las mujeres.

  • Rechaza la postura objetivista de la teoría legal tradicional.
  • Reconoce que el conocimiento es socialmente construido y que el poder moldea la forma en que conocemos.
  • Valora la perspectiva femenina como fuente de verdad y justicia.

Una nueva política. La jurisprudencia feminista busca transformar el sistema legal para servir a los intereses de las mujeres.

  • Desafía las estructuras de poder existentes que perpetúan la desigualdad de género.
  • Busca crear un sistema legal basado en la igualdad y la justicia para todas.
  • Reconoce que la ley no es neutral, sino un espacio de lucha política.

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Resumen de reseñas

3.98 de 5
Promedio de 500+ valoraciones de Goodreads y Amazon.

Hacia una teoría feminista del Estado ha recibido en su mayoría críticas positivas, con lectores que elogian el análisis feminista innovador de MacKinnon y su crítica al marxismo, al liberalismo y al patriarcado. Muchos consideran sus ideas provocadoras y estimulantes desde el punto de vista intelectual, especialmente sus reflexiones sobre la cosificación, la sexualidad y el derecho. Sin embargo, algunos lectores encuentran el contenido filosófico denso y, en ocasiones, poco claro. Los críticos sostienen que su teoría resulta demasiado extrema o carece de matices en relación con las experiencias individuales. En conjunto, los lectores valoran la importancia de este libro dentro de la teoría feminista, aunque no coincidan con todas las conclusiones de MacKinnon.

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Preguntas frecuentes

What's Toward a Feminist Theory of the State about?

  • Explores gender hierarchy: The book examines how social power dynamics shape knowledge and perpetuate gender inequality, focusing on the relationship between men and women.
  • Marxism and feminism: It critiques both Marxist and feminist theories, aiming to develop a feminist theory that stands independently and addresses social order and change.
  • Focus on the state: The text discusses how the state enforces male dominance through legal and social constructs, advocating for a feminist jurisprudence.

Why should I read Toward a Feminist Theory of the State?

  • Critical insights: The book offers a deep critique of existing theories of power and gender, essential for understanding contemporary feminist thought.
  • Historical context: It situates feminist theory within a broader historical and social context, linking it to Marxist critiques of capitalism and class.
  • Empowerment through knowledge: Engaging with the text helps readers understand their social conditions and the structures perpetuating gender inequality.

What are the key takeaways of Toward a Feminist Theory of the State?

  • Intersection of knowledge and power: Knowledge is not neutral; it is shaped by social power dynamics, particularly gender.
  • Feminist consciousness raising: The book advocates for consciousness raising as a method for women to understand their oppression and reclaim their identities.
  • The state as a tool of oppression: It argues that the state plays a crucial role in maintaining male dominance through legal and social frameworks.

What are the best quotes from Toward a Feminist Theory of the State and what do they mean?

  • “Sexuality is to feminism what work is to Marxism.” This highlights the centrality of sexuality in feminist theory, paralleling labor's importance in Marxist thought.
  • “The personal is political.” This phrase emphasizes that personal experiences of women are deeply intertwined with political structures, reflecting broader societal issues.
  • “Revolutions are not made by laws.” This suggests that systemic transformation requires collective action and a fundamental shift in societal values beyond legal reforms.

How does [Author] critique Marxism in Toward a Feminist Theory of the State?

  • Gender as a social construct: The book argues that Marxism often overlooks women's oppression, treating gender as secondary to class.
  • Male dominance: It critiques Marxist theory for not adequately addressing how male power structures are maintained within both capitalist and socialist frameworks.
  • Need for a feminist lens: The author calls for a feminist perspective that recognizes women's unique experiences, rather than subsuming them under class analysis.

How does [Author] critique feminism in Toward a Feminist Theory of the State?

  • Bourgeois feminism: The book critiques certain strands of feminism for focusing too much on middle-class women's experiences, neglecting intersectionality.
  • Lack of a unified theory: It points out that feminism has not yet developed a comprehensive theory of male dominance comparable to Marxism's theory of class.
  • Need for synthesis: The author argues for a synthesis of feminist and Marxist theories to create a more robust understanding of social inequality.

How does [Author] address the intersectionality of race, class, and gender in Toward a Feminist Theory of the State?

  • Critique of singular narratives: The author emphasizes that feminism must account for the diverse experiences of women, particularly women of color and working-class women.
  • Interconnected oppressions: Understanding gender inequality requires recognizing how it intersects with other forms of oppression, such as racism and classism.
  • Call for inclusivity: The book advocates for a more inclusive feminist theory that acknowledges and addresses the complexities of women's identities and experiences.

What role does sexuality play in Toward a Feminist Theory of the State?

  • Central to women's oppression: The book argues that sexuality is a fundamental aspect of women's social condition, shaping their experiences and identities.
  • Sexual politics: It explores how sexual politics intersect with power dynamics, emphasizing that women's sexuality is often controlled by patriarchal structures.
  • Reclaiming sexuality: The author calls for women to reclaim their sexuality as a means of empowerment and resistance against male dominance.

How does [Author] propose to create a feminist jurisprudence in Toward a Feminist Theory of the State?

  • Legal reform: The book advocates for reexamining existing laws to ensure they address women's unique experiences and needs.
  • Challenging patriarchal norms: It emphasizes the need to challenge the patriarchal underpinnings of legal systems that perpetuate gender inequality.
  • Empowerment through law: A feminist jurisprudence can empower women by recognizing their rights and experiences within the legal framework.

How does [Author] define the relationship between sexuality and power in Toward a Feminist Theory of the State?

  • Sexuality as a power dynamic: MacKinnon argues that sexuality is fundamentally about power relations, institutionalizing male dominance and female submission.
  • Gendered experiences: Women's experiences of sexuality are shaped by societal norms prioritizing male pleasure and control, compromising women's sexual autonomy.
  • Intersection with law: Laws surrounding sexuality, such as those related to rape and consent, reflect and reinforce these power dynamics.

How does [Author] address sexual harassment in Toward a Feminist Theory of the State?

  • Legal framework critique: Existing laws on sexual harassment often fail to protect women adequately, placing the burden of proof on the victim.
  • Power dynamics: Sexual harassment reflects broader power dynamics in society, perpetuating male dominance and female subordination.
  • Need for reform: MacKinnon advocates for legal reforms recognizing women's unique workplace experiences, shifting how sexual harassment is understood and addressed.

How does [Author] propose to change the current state of gender inequality in Toward a Feminist Theory of the State?

  • Feminist legal reform: MacKinnon advocates for reevaluating laws affecting women, particularly those related to sexual violence and reproductive rights.
  • Collective action and awareness: Emphasizes the importance of collective feminist action to raise awareness and mobilize for change.
  • Transforming societal perceptions: Calls for a cultural shift in understanding gender and sexuality, moving away from patriarchal norms toward a more equitable framework.

Sobre el autor

Catharine A. MacKinnon es una destacada académica del derecho y teórica feminista. Ocupa cátedras en la Universidad de Michigan y en la Facultad de Derecho de Harvard, y es egresada de Smith College y Yale. Su trabajo se centra en cuestiones de igualdad de género en el derecho nacional e internacional. Fue pionera en la formulación de demandas legales por acoso sexual y desarrolló enfoques influyentes sobre igualdad, pornografía y discursos de odio. MacKinnon co-creó ordenanzas que reconocen la pornografía como una violación de los derechos civiles, así como el modelo sueco para la abolición de la prostitución. Su labor ha tenido un impacto especialmente significativo en Canadá y a nivel internacional. En el año 2000, ganó un caso histórico que reconoció la violación como un acto de genocidio, representando a mujeres bosnias sobrevivientes de atrocidades serbias.

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