Ideas clave
1. El Pensamiento Correcto Sobre Dios Moldea Nuestra Vida
Lo que nos viene a la mente cuando pensamos en Dios es lo más importante de nosotros.
Nuestra visión de Dios importa. La percepción que tenemos de Dios influye profundamente en nuestro camino espiritual y en nuestra brújula moral. Una visión disminuida de Dios conduce a una vida espiritual empobrecida, mientras que una visión majestuosa inspira reverencia y adoración.
Impacto en la adoración y la ética. La calidad de nuestra adoración y la solidez de nuestra ética están directamente ligadas a nuestro entendimiento de Dios. Una idea errónea o insuficiente de Dios inevitablemente conduce a errores en la doctrina y fallas en la vida cristiana.
- Una visión elevada de Dios cultiva asombro y reverencia.
- Una visión baja de Dios genera complacencia y laxitud moral.
La necesidad de corrección. La concepción cristiana predominante de Dios en los tiempos modernos suele ser demasiado baja, indigno del Altísimo y una calamidad moral. Purificar y elevar nuestro concepto de Dios es esencial para el poder espiritual y una iglesia vibrante.
2. La Incomprensibilidad de Dios Exige Asombro
En Tu Presencia el silencio nos sienta mejor, pero el amor inflama nuestros corazones y nos obliga a hablar.
Límites del entendimiento humano. La naturaleza de Dios está, en última instancia, más allá de la comprensión humana. Nuestra mente, siendo finita y creada, no puede abarcar plenamente al Dios infinito y no creado.
Usar analogías con precaución. Cuando intentamos imaginar a Dios, inevitablemente usamos conceptos terrenales como punto de partida. Sin embargo, debemos tener cuidado de no equiparar estas analogías con la realidad de Dios, para no crear un ídolo a nuestra medida.
- Las visiones de Ezequiel sobre Dios usaron “semejanza” y “apariencia” para describir lo indescriptible.
- La Biblia dice que el hombre fue hecho a imagen de Dios, pero no a imagen exacta.
Conocer por fe y amor. Aunque la esencia de Dios sigue siendo un misterio, Él se revela a través de Jesucristo y el Espíritu Santo. La fe y el amor, más que la razón sola, son los medios por los cuales podemos conocer íntimamente a Dios.
3. Los Atributos Divinos Revelan la Naturaleza de Dios
Se entiende simplemente como todo lo que puede atribuirse correctamente a Dios.
Los atributos como auto-revelación de Dios. Los atributos divinos no son meras cualidades o características, sino aspectos del ser de Dios que Él nos ha revelado. Son cómo es Dios, y hasta donde la razón puede llegar, podemos decir que es lo que Dios es.
Buscar respuestas con humildad. Las preguntas sobre la naturaleza de Dios no son solo académicas, sino que tocan lo más profundo del espíritu humano. Cuando se hacen con reverencia y se buscan con humildad, estas preguntas agradan a Dios y conducen a un entendimiento más profundo de Él.
- Las respuestas se encuentran en la naturaleza, la Escritura y la persona de Jesucristo.
- Las respuestas deben buscarse mediante la oración, la meditación y el estudio disciplinado.
Rechazar pensamientos creados. Para pensar con precisión sobre Dios, debemos evitar usar palabras y conceptos propios de seres creados pero no del Creador. Dios no es suma de partes o rasgos, sino una unidad simple e indivisible.
4. La Trinidad: Unidad en Personas Divinas
En esta Trinidad, nada es antes ni después, nada es mayor ni menor: sino que las tres Personas son coeternas, juntas e iguales.
Un misterio para abrazar. La doctrina de la Trinidad—un solo Dios en tres Personas—es un misterio profundo que trasciende la comprensión humana. Es una verdad para confesar por fe, no para diseccionar con la razón.
Base bíblica. Las Escrituras enseñan la distinción del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, afirmando también su unidad como un solo Dios. Cristo usó la forma plural al hablar de sí mismo junto con el Padre y el Espíritu.
- “Vendremos a él y haremos morada con él.”
- “Yo y el Padre somos uno.”
Cooperación armoniosa. Las Personas de la Divinidad, siendo una, tienen una sola voluntad. Siempre actúan juntas, y ningún acto, por pequeño que sea, es hecho por una sin la inmediata aquiescencia de las otras dos. Todo acto de Dios es realizado por la Trinidad en Unidad.
5. La Autoexistencia de Dios Define Su Ser
Dios no tiene origen.
Sin causa ni fuente. La autoexistencia de Dios significa que Él no depende de nada ni de nadie para su ser. Él es la Causa no causada, el que siempre ha existido y siempre existirá.
Distinguir a Dios de la creación. Origen es una palabra que solo puede aplicarse a cosas creadas. Cuando pensamos en algo que tiene origen, no estamos pensando en Dios. Dios es autoexistente, mientras que todas las cosas creadas necesariamente tuvieron un origen en algún lugar y tiempo.
Implicaciones prácticas. Entender la autoexistencia de Dios es esencial para una filosofía de vida sólida. Nos recuerda que dependemos de Él para nuestro propio ser y que todos nuestros problemas y soluciones son, en última instancia, teológicos.
6. La Autosuficiencia de Dios Nos Libera
Enséñanos, oh Dios, que nada te es necesario.
Sin necesidades ni carencias. La autosuficiencia de Dios significa que no le falta nada ni necesita nada de su creación. Él es completo y perfecto en sí mismo.
Invertir nuestro pensamiento. Debemos revertir nuestra tendencia natural a pensar que Dios necesita nuestra ayuda o aprobación. Dios no necesita nuestra adoración, nuestro servicio ni nuestros dones.
- El interés de Dios en sus criaturas surge de su soberano beneplácito, no de alguna necesidad que esas criaturas puedan suplir.
- Dios no es mayor por nuestra existencia, ni sería menos si no existiéramos.
Potenciando la actividad cristiana. La verdad de la autosuficiencia de Dios no debe paralizar la actividad cristiana, sino estimularla. Sabiendo que Dios obra a través de nosotros por su Espíritu, podemos trabajar con confianza y gozo para su gloria y el bien de la humanidad.
7. La Eternidad de Dios Trasciende el Tiempo
De eternidad a eternidad, tú eres Dios.
Más allá del principio y el fin. La eternidad de Dios significa que Él existe fuera del tiempo, sin principio ni fin. Él es el Anciano de Días, que fue, es y será.
Vivir en un ahora eterno. Porque Dios vive en un ahora eterno, no tiene pasado ni futuro. El tiempo es creación de Dios, y existe dentro de Él, no al revés.
- El tiempo marca el comienzo de la existencia creada, y como Dios nunca comenzó a existir, no puede aplicársele.
- Dios habita en la eternidad, pero el tiempo habita en Dios.
Aplicación práctica. Meditar en la eternidad de Dios puede traer perspectiva y paz a nuestra vida. Nos recuerda que fuimos hechos para la eternidad y que nuestro tiempo en la tierra es fugaz.
8. La Infinitud de Dios Desafía los Límites
De todo lo que puede pensarse o decirse sobre Dios, su infinitud es lo más difícil de comprender.
Ser sin límites. La infinitud de Dios significa que no conoce fronteras ni limitaciones. Sea lo que sea Dios, y todo lo que es, es sin límite.
Más allá de la medida. La medida es la forma en que las cosas creadas se explican a sí mismas. Describe limitaciones, imperfecciones, y no puede aplicarse a Dios.
- El peso describe la atracción gravitatoria de la tierra sobre los cuerpos materiales; la distancia describe intervalos entre cuerpos en el espacio; la longitud significa extensión en el espacio.
- No podemos hablar de medida, cantidad, tamaño o peso y al mismo tiempo hablar de Dios, porque estos indican grados y en Dios no hay grados.
Dones infinitos. Debido a que la naturaleza de Dios es infinita, todo lo que de ella fluye es también infinito. Esto incluye su misericordia, su amor y el don de la vida eterna en Cristo Jesús.
9. La Inmutabilidad de Dios Ofrece Estabilidad
Yo soy el Señor, no cambio.
Naturaleza inmutable. La inmutabilidad de Dios significa que Él nunca cambia ni varía de sí mismo. Es el mismo ayer, hoy y por los siglos.
Consistencia moral y esencial. Dios no puede cambiar para mejor ni para peor. Sus perfecciones excluyen para siempre tal posibilidad.
- Así como no puede haber mutación en el carácter moral de Dios, tampoco puede haberla en la esencia divina.
- El ser de Dios es único en el sentido propio de la palabra; es decir, su ser es otro y diferente de todos los demás seres.
Ancla en un mundo cambiante. En un mundo de cambio y decadencia constantes, la inmutabilidad de Dios provee una fuente de estabilidad y esperanza. Podemos confiar en que sus promesas nunca fallarán y que su amor nunca vacilará.
10. La Omnisciencia de Dios Lo Abarca Todo
Dios conoce instantánea y sin esfuerzo toda materia y todos los asuntos, toda mente y cada mente, todo espíritu y todos los espíritus, todo ser y cada ser, toda criatura y todas las criaturas, toda pluralidad y todas las pluralidades, toda ley y cada ley, todas las relaciones, todas las causas, todos los pensamientos, todos los misterios, todos los enigmas, todo sentimiento, todos los deseos, cada secreto no expresado, todos los tronos y dominios, todas las personalidades, todas las cosas visibles e invisibles en el cielo y en la tierra, movimiento, espacio, tiempo, vida, muerte, bien, mal, cielo e infierno.
Conocimiento perfecto y completo. La omnisciencia de Dios significa que posee conocimiento perfecto de todas las cosas, pasadas, presentes y futuras. Sabe todo lo que puede saberse.
Sin aprendizaje ni sorpresa. Dios nunca ha aprendido de nadie y no puede aprender. Sabe todas las cosas instantánea y sin esfuerzo, sin descubrimiento ni sorpresa.
- Porque Dios sabe todas las cosas perfectamente, no conoce ninguna mejor que otra, sino todas por igual.
- Nunca se sorprende, nunca se asombra.
Consuelo y temor. El conocimiento de la omnisciencia de Dios puede ser tanto consolador como aterrador. Es consolador saber que Él nos entiende completamente, pero también es aterrador darse cuenta de que nada le es oculto.
11. La Sabiduría de Dios Guía Sus Acciones
La sabiduría, entre otras cosas, es la capacidad de idear fines perfectos y lograr esos fines por los medios más perfectos.
Fines y medios perfectos. La sabiduría de Dios es la capacidad de idear fines perfectos y alcanzarlos por los medios más perfectos. Ve el fin desde el principio, por lo que no hay necesidad de adivinar o conjeturar.
Connotación moral. La sabiduría, cuando se refiere a Dios y a los hombres buenos, siempre lleva una fuerte connotación moral. Se concibe como pura, amorosa y buena.
- Todos los actos de Dios se hacen con perfecta sabiduría, primero para su propia gloria y luego para el mayor bien del mayor número durante el mayor tiempo.
- No solo sus actos no podrían hacerse mejor: no podría imaginarse una mejor manera de hacerlos.
Confiar en la oscuridad. Aunque no podamos entender los caminos de Dios, podemos confiar en que actúa con perfecta sabiduría. Podemos rendir nuestro propio entendimiento y apoyarnos en su guía.
12. La Santidad de Dios Exige Reverencia
Santo es el modo en que Dios es.
Único e inalcanzable. La santidad de Dios no es simplemente lo mejor que conocemos infinitamente mejorado. No conocemos nada parecido a la santidad divina. Se mantiene aparte, única, inalcanzable, incomprensible e inalcanzable.
Estándar moral. Dios es santo y ha hecho de la santidad la condición moral necesaria para la salud de su universo. La presencia temporal del pecado en el mundo solo acentúa esto.
- Todo lo que es santo es saludable; el mal es una enfermedad moral que debe terminar finalmente en muerte.
- La formación misma del lenguaje sugiere que salud y santidad están asociadas.
Transformación a través del encuentro. Una visión de la santidad de Dios conduce a un profundo sentido de nuestra propia pecaminosidad y a un deseo de transformación. Inspira reverencia, asombro y un compromiso de vivir una vida que le sea agradable.
Resumen de reseñas
El conocimiento de lo Santo es considerado un estudio clásico sobre los atributos de Dios. Los lectores valoran el estilo directo pero amable de Tozer, encontrando el libro profundamente revelador y estimulante. Muchos aprecian su énfasis en comprender la verdadera naturaleza de Dios y su carácter infinito. Algunos lo hallaron desafiante pero gratificante, mientras que otros lo consideran una lectura imprescindible para los cristianos. El enfoque del libro en los atributos de Dios y sus implicaciones para la fe resonó en la mayoría de los lectores. Unos pocos críticos señalaron que los argumentos de Tozer a veces resultaban imperfectos o demasiado seguros, pero en general la recepción fue muy positiva.
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