Ideas clave
1. Las culturas antiguas concebían la divinidad como un espectro, no como un binario
Para ellos, el ámbito humano no era una categoría absoluta separada del ámbito divino por un abismo enorme e infranqueable.
Continuo de divinidad. A diferencia del pensamiento occidental moderno, las culturas griega, romana e incluso judía antiguas percibían la divinidad como un espectro fluido, no como un abismo rígido e insalvable entre Dios y la humanidad. Esto permitía la existencia de diversos niveles de seres divinos y la posibilidad de solapamientos.
- Ejemplos paganos: Apolonio de Tiana (humano divino), Rómulo (exaltado a la divinidad), Julio César (deificado tras su muerte), César Augusto (hijo de dios, venerado en vida).
- Pirámide divina: Este concepto ilustra una jerarquía que va desde una deidad suprema hasta dioses menores, daimones y, finalmente, humanos divinos.
- Dioses que se vuelven humanos: Los mitos frecuentemente mostraban a dioses tomando forma humana temporalmente, como Júpiter y Mercurio en las Metamorfosis de Ovidio.
Paralelos judíos. Incluso dentro del monoteísmo judío existía un continuo similar, aunque con terminología distinta. Aunque había un Dios supremo, se reconocían otros seres superhumanos como ángeles, querubines y serafines, considerados divinidades de nivel inferior.
- Ángel del Señor: Esta figura en la Biblia hebrea a veces aparece con forma humana y se identifica con el mismo Dios, difuminando las fronteras entre lo divino y lo humano.
- Hipóstasis divinas: Conceptos como la Sabiduría y el Logos (la Palabra) eran vistos como aspectos de Dios que podían tener existencia divina distinta, actuando como co-creadores o mediadores.
- Humanos como divinos: El rey de Israel era llamado "Hijo de Dios" e incluso "Dios" en algunas escrituras (por ejemplo, Salmo 45:6), y se creía que figuras como Moisés y Enoc habían sido exaltadas a estatus angélico o divino.
Contexto para Jesús. Esta cosmovisión antigua es fundamental para entender cómo los seguidores de Jesús pudieron considerarlo divino sin abandonar su monoteísmo. La idea de un humano que se vuelve divino, o de un ser divino que se vuelve humano, no era exclusiva del cristianismo, sino un concepto familiar en el panorama cultural y religioso más amplio.
2. El Jesús histórico fue un profeta apocalíptico, no un dios autoproclamado
Él no se declaró a sí mismo como Dios.
Mensaje apocalíptico. El Jesús histórico, reconstruido por la crítica académica, fue principalmente un profeta apocalíptico de la Galilea rural. Su mensaje central giraba en torno a la inminente llegada del reino de Dios, un evento catastrófico que derribaría el mal y establecería un mundo utópico.
- Dualismo: La era presente está dominada por el mal, la futura por Dios.
- Pesimismo: Ningún esfuerzo humano podría mejorar la era actual de maldad.
- Juicio: Dios intervendría, resucitaría a los muertos y juzgaría a todos.
- Inminencia: El fin llegaría "muy pronto", dentro de su generación.
Autoconciencia mesiánica. Jesús probablemente creía que sería el rey en ese reino venidero, el Mesías. Esta creencia, compartida por sus discípulos, explica por qué "Cristo" (Mesías) se convirtió en su título más común, a pesar de sus acciones no mesiánicas.
- Expectativa de los discípulos: Lo veían como un posible Mesías, un rey futuro.
- Traición de Judas: Probablemente reveló las afirmaciones mesiánicas privadas de Jesús a las autoridades.
- Cargo en la crucifixión: Jesús fue ejecutado por proclamarse "Rey de los judíos", una amenaza política para Roma.
Sin afirmaciones divinas. Es crucial destacar que Jesús no se proclamó divino durante su ministerio. Las afirmaciones explícitas de divinidad (por ejemplo, "Yo y el Padre somos uno", "Antes que Abraham fuera, yo soy") solo aparecen en el Evangelio de Juan, el más tardío y teológicamente desarrollado.
- Discrepancias evangélicas: Los evangelios anteriores (Marcos, Q, M, L) carecen de estas afirmaciones divinas.
- Criterio de disimilitud: Tales afirmaciones habrían sido inventadas por cristianos posteriores, no por Jesús mismo, pues encajan perfectamente con desarrollos teológicos posteriores.
- Credibilidad contextual: No hay evidencia de que ningún judío palestino del siglo I hiciera tales afirmaciones divinas sobre sí mismo.
3. Fueron las visiones de los discípulos, no la tumba vacía, las que impulsaron la creencia en la resurrección
Las visiones llevaron a los seguidores de Jesús a creer que había resucitado.
Catalizador de la fe. La creencia en la resurrección de Jesús fue el factor más importante en el nacimiento del cristianismo, distinguiendo a Jesús de otros profetas fracasados. Esta creencia surgió directamente de las experiencias visionarias de los discípulos tras la muerte de Jesús.
- Testimonio de Pablo: El primer testigo cristiano, Pablo, afirma explícitamente que su fe se basó en una visión (Gál. 1:15-16; 1 Cor. 15:8).
- Credo temprano: El credo pre-paulino en 1 Corintios 15:3-5 menciona apariciones, no una tumba vacía, como base de la fe.
- Narrativas evangélicas: Marcos, Lucas y Juan muestran que la tumba vacía por sí sola no generó fe; los discípulos creyeron solo después de ver a Jesús.
Duda y no reconocimiento. Los evangelios retratan consistentemente a los discípulos dudando de la resurrección, incluso tras ver a Jesús, o sin reconocerlo al principio. Esto sugiere que las experiencias iniciales no fueron universalmente convincentes ni claras de inmediato.
- Mateo 28:17: "algunos dudaron" incluso cuando Jesús apareció.
- Lucas 24:11: El informe de las mujeres sobre la tumba vacía fue descartado como "cuento vano".
- Lucas 24:37-43: Jesús tuvo que demostrar que no era un espíritu mostrando carne y huesos, y comiendo.
- Juan 20:24-28: Tomás dudó y pidió pruebas físicas de las heridas.
Naturaleza de las visiones. Las investigaciones muestran que las visiones son comunes, a menudo profundamente convincentes para quien las experimenta, y pueden ser desencadenadas por estados emocionales intensos como el duelo o el estrés. Ya sean verídicas (reales) o no verídicas (alucinaciones), su impacto en la fe es profundo.
- Visiones en el duelo: Experiencias comunes de ver a seres queridos fallecidos, que suelen traer consuelo y sensación de presencia continua.
- Visiones religiosas: Casos documentados de individuos y grupos que experimentan visiones de figuras veneradas como la Virgen María o Jesús, generando fuerte convicción.
- Contexto apocalíptico: Para los seguidores judíos apocalípticos de Jesús, una visión de él vivo se interpretaba naturalmente como una resurrección corporal, según su comprensión del más allá.
4. La cristología más temprana: Jesús exaltado a estatus divino en la resurrección
Fue elevado a un estado imposible de mayor exaltación.
Cristología de exaltación. La comprensión cristiana más temprana de Jesús, surgida inmediatamente tras la creencia en su resurrección, fue que era un ser humano a quien Dios había exaltado a un estatus divino. Esto se conoce a menudo como una cristología "baja" o "adoptacionista", pero fue profundamente significativa.
- Romanos 1:3-4: Un credo pre-paulino afirma que Jesús fue "designado Hijo de Dios con poder... por su resurrección de entre los muertos".
- Hechos 2:36: "Dios lo ha constituido Señor y Cristo, a este Jesús que ustedes crucificaron."
- Hechos 5:31: Dios "lo exaltó a su derecha como Príncipe y Salvador."
Estatus divino y títulos. Esta exaltación significaba que Jesús recibió un poder, prestigio y autoridad inmensos, mucho más allá de cualquier humano. Ahora se le entendía como:
- Hijo de Dios: No solo por nacimiento, sino por adopción divina y herencia del poder de Dios, similar a los hijos adoptivos romanos que gozaban de mayor estatus que los hijos naturales.
- Señor: Elevado de maestro humano a soberano divino, cumpliendo el Salmo 110:1 ("El SEÑOR dijo a mi Señor: 'Siéntate a mi derecha'").
- Mesías: Confirmado como el rey prometido, pero ahora celestial, que regresaría para reinar.
- Hijo del Hombre: Identificado con el juez cósmico de Daniel 7, que viene del cielo.
Adoración y monoteísmo. Esta cristología temprana condujo a la adoración de Jesús junto con Dios Padre, creando una devoción "binitaria" dentro de un marco monoteísta. Los cristianos creían que Dios mismo había ordenado esta veneración al exaltar a Jesús.
- Pirámide divina: Jesús ascendió en la jerarquía divina, convirtiéndose en un ser divino digno de adoración, sin ser necesariamente el único Dios Todopoderoso.
- Competencia con el culto imperial: Esta exaltación de Jesús desafiaba directamente la práctica romana de deificar emperadores, posicionando a Jesús como el verdadero Hijo divino y Señor.
5. Cristología en evolución: Jesús como ser divino preexistente encarnado
Jesús no solo fue el Hijo de Dios, el Señor, el Hijo del Hombre, el Mesías venidero; fue quien media la voluntad de Dios en la tierra como un ser celestial, angelical.
Cristología de la encarnación. Muy temprano en el cristianismo, las cristologías de exaltación evolucionaron hacia cristologías de encarnación, donde Jesús se entendía como un ser divino preexistente que se hizo humano. Este cambio probablemente surgió al identificar a Jesús con el "Ángel del Señor" o hipóstasis divinas como la Sabiduría o el Logos.
- Visión de Pablo: Pablo identifica a Cristo como un ángel (Gál. 4:14), la "roca" que siguió a los israelitas en el desierto (1 Cor. 10:4), y el que "vino del cielo" (1 Cor. 15:47).
- Filipenses 2:6-11: Este poema pre-paulino describe a Cristo "en forma de Dios" que "se despojó a sí mismo" para tomar "forma de siervo", haciéndose humano y obediente hasta la muerte.
- Exaltación dentro de la encarnación: El poema muestra que Cristo, inicialmente un ser divino (similar a un ángel, no igual a Dios), fue "exaltado sobremanera" por Dios tras su obediencia, recibiendo "el nombre que está sobre todo nombre" y convirtiéndose en objeto de adoración universal, cumpliendo Isaías 45:23.
Cristología del Logos en Juan. El Evangelio de Juan presenta la cristología de encarnación más desarrollada del Nuevo Testamento, identificando a Jesús con el Logos (la Palabra) preexistente de Dios.
- Prólogo (Juan 1:1-18): "En el principio era el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios... Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros."
- Creador y revelador: El Logos, por quien todo fue hecho, se hizo humano en Jesús, revelando plenamente a Dios.
- Afirmaciones divinas: Jesús en Juan hace afirmaciones explícitas de preexistencia e igualdad con Dios (por ejemplo, "Yo y el Padre somos uno", "Antes que Abraham fuera, yo soy").
Más allá de Pablo y Juan. Otros escritos del Nuevo Testamento, como Colosenses y Hebreos, también reflejan cristologías de encarnación avanzadas, presentando a Cristo como la "imagen del Dios invisible", el "primogénito de toda creación" y el agente a través del cual Dios creó el mundo. Estos textos a menudo combinan elementos de encarnación y exaltación, enfatizando la superioridad de Cristo sobre los ángeles y su papel como revelación definitiva de Dios.
6. Herejías tempranas: negar la plena humanidad o divinidad de Jesús
Las tres posturas terminaron siendo callejones sin salida teológicos.
Campo de batalla teológico. A medida que la cristología se desarrollaba, surgieron diversas interpretaciones que dieron lugar a intensos debates y a la eventual etiqueta de "herejías" para ciertas posturas por parte de la corriente "ortodoxa" dominante. Estos debates fueron cruciales para definir qué significaba ser cristiano.
Negar la divinidad (Adoptacionismo). Algunos grupos sostenían que Jesús era puramente humano, adoptado por Dios en un momento específico de su vida, en lugar de ser divino por naturaleza.
- Ebionitas: Cristianos judíos que creían que Jesús era un hombre justo, justificado por cumplir la ley, y adoptado como hijo de Dios en su bautismo. Enfatizaban la observancia de la ley judía.
- Teodoteos (adoptacionistas romanos): Creían que Jesús nació de una virgen pero era un "simple hombre" que recibió el poder del Espíritu en el bautismo, volviéndose divino solo tras la resurrección. Sus opositores los acusaban de alterar las escrituras para apoyar sus ideas.
Negar la humanidad (Docetismo). Por el contrario, otros grupos argumentaban que Cristo era tan divino que no podía haber sido verdaderamente humano, solo parecía tener cuerpo y sufrir.
- "Anticristos" de 1 Juan: Se oponían a quienes negaban que "Jesucristo ha venido en carne", insistiendo en la existencia tangible y corporal de Cristo.
- Ignacio de Antioquía: Rechazó vehementemente a los docetistas, enfatizando el verdadero nacimiento, sufrimiento y muerte de Cristo como esenciales para la salvación y como modelo para su propio martirio.
- Marcionitas: Creían que el Dios de Jesús (amoroso) era distinto del Dios del Antiguo Testamento (justo). Cristo, del Dios amoroso, no podía estar ligado al mundo material creado por el Dios justo, por lo que parecía un fantasma que solo parecía sufrir y morir.
7. Otros caminos heréticos: dividir a Cristo o confundir las personas de Dios
Pero en realidad, el único Dios había creado el mundo, que es un lugar de sufrimiento no porque fuera creado malo, sino porque ha caído a causa del pecado.
Negar la unidad (Separatismo/Gnosticismo). Muchos cristianos gnósticos creían que el mundo material era malo, creado por una deidad inferior. Para ellos, el Cristo divino habitaba temporalmente en el Jesús humano, separándose antes de la crucifixión.
- Visión gnóstica: Salvación mediante un "conocimiento" secreto (gnosis) para escapar del encierro material.
- Apocalipsis de Pedro: Describe al "Jesús viviente" (espíritu divino) riendo sobre la cruz mientras la "parte física" (Jesús humano) es crucificado, enfatizando la separación.
- Contraargumento ortodoxo: Insistía en un solo Dios, un solo Cristo (plenamente humano y divino), y una creación buena corrompida por el pecado, no inherentemente mala.
Confundir las personas (Modalismo/Patripassianismo). Esta postura, popular a principios del siglo III, buscaba preservar el monoteísmo afirmando que Padre, Hijo y Espíritu no eran personas distintas, sino "modos" o manifestaciones diferentes de un solo Dios.
- Creencia central: Cristo es Dios, y Dios Padre es Dios, porque son la misma persona, apareciendo en distintos roles (como una persona que es hijo, hermano y padre).
- "Patripassianismo": Los opositores llamaban despectivamente así a los modalistas, significando "Padre que sufre", porque si Cristo era el Padre, entonces el Padre sufrió en la cruz.
- Apoyo bíblico: Citaban versículos como Isaías 44:6 ("Yo soy el primero y el último; fuera de mí no hay Dios") para argumentar la absoluta unidad.
Contraargumentos ortodoxos. Teólogos como Hipólito y Tertuliano se opusieron vehementemente al modalismo, argumentando que la Escritura muestra claramente al Padre y al Hijo como distintos.
- Analogía de Tertuliano: Usó relaciones humanas (esposo/esposa, padre/hijo) para mostrar que no se puede ser ambos simultáneamente.
- Economía divina: Propuso que Dios existe como tres "personas" distintas (Padre, Hijo, Espíritu) unidas en voluntad y propósito, pero distintas en "grado", "forma" o "aspecto".
- Concepto de Trinidad: Tertuliano fue el primero en usar el término "
Resumen de reseñas
Cómo Jesús llegó a ser Dios examina el desarrollo histórico de las creencias cristianas primitivas sobre la divinidad de Jesús. Ehrman sostiene que Jesús fue inicialmente considerado un predicador humano y que solo más tarde fue divinizado por sus seguidores. El libro rastrea las interpretaciones en evolución desde los evangelios hasta los debates de la iglesia primitiva. Mientras que algunos lectores lo encontraron perspicaz y bien documentado, otros criticaron el uso selectivo de fuentes por parte de Ehrman y su sesgo percibido. Muchos elogiaron su estilo de escritura accesible, aunque algunos consideraron que ciertas secciones resultaban excesivamente detalladas. La obra suscitó tanto admiración como controversia entre quienes se interesan por el cristianismo temprano.
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